Del 11 al 21 de febrero Eduardo Lucatero nos reportará sus experiencias y su opinión sobre las películas que se presenten en la 60 edición del prestigioso festival de cine internacional de Berlín.
1. Kinodontas / Dogtooth (Canino) de Yorgos Lanthimos
La película más original del año, Kynodontas, podría describirse vagamente como El castillo de la pureza dirigida por Michael Haneke. En su estupenda cinta de 1973, Arturo Ripstein narraba la historia (basada en un artículo de nota roja) de un hombre que decide alejar a su familia de las tentaciones terrenales y la mala influencia de la vida moderna sobre el maleable espíritu de sus tres hijos, llamados Porvenir, Utopía y Voluntad, encerrándolos en su casa y cortando todo contacto con el exterior. La historia de Kynodontas tiene ciertas similitudes; un hombre mantiene a su familia encerrada en una aislada casa de campo y ha mantenido a sus tres hijos completamente alejados del resto de la sociedad. La televisión sirve únicamente para ver los extraños videos familiares que los jóvenes graban de vez en cuando, el teléfono se encuentra escondido en una caja fuerte en la recámara principal y sólo la madre sabe que existe. Pero al contrario de la cinta de Ripstein, los jóvenes protagonistas no tienen idea de lo que existe fuera de su casa (y con ello, conceptos básicos como el origen de los alimentos que consumen o la verdadera utilidad de los aviones que cruzan el cielo de vez en cuando). La llegada de una mujer contratada por el padre para “ayudar” al hijo varón termina por romper el delicado equilibrio de las relaciones familiares y termina por desencadenar la tensión sexual y sobre todo, la violencia.
2. Inglorious Basterds de Quentin Tarantino
La sorpresa mayor de ésta película es la complejidad con la que el señor Tarantino maneja un tema reservado a los dramas “de prestigio”, alejándose del maniqueísmo y los lugares comunes con los que Hollywood trata la persecución de judíos durante la segunda guerra mundial, incluyendo La Lista de Schindler o incluso The Reader (para empezar, los nazis hablan alemán, en lugar del habitual inglés internacional con acento británico). Increíblemente sofisticada (mucho más que los fans habituales del director), entretenida y sobre todo extrañamente honesta, Inglorious Basterds tiene un mensaje extraño pero entrañable: el cine es capaz de salvar vidas.
3. The Red Chapel (La capilla roja) de Mads Brügger
Es bien sabido que al régimen de Corea del norte no le gusta ser expuesto como enemigo de los derechos humanos o la libertad de expersión y que varios directores han intentado sin éxito hacer un documental sobre las verdaderas condiciones de vida en tal país. El danés Mads Brügger tuvo una idea; fingir que su documental se trataba de otra cosa.
Con ayuda de dos cómicos daneses de origen coreano (uno de ellos con una discapacidad nunca especificada claramente), Brugger solicitó al gobierno norcoreano permiso para seguir a la inexistente compañía teatral La Capilla Roja mientras montaban su espectáculo en Pyong Yang como gesto de buena voluntad e intercambio cultural. Increiblemente, el gobierno aceptó, aunque de inmediato comienza a ser evidente que sus conceptos de “intercambio cultural” no son nada parecidos a los que tienen los daneses.
4. Un prophète (Un profeta) de Jacques Audiard
5. Fish Tank de Andrea Arnold
Ya se ha hablado en éste espacio de ambas cintas, que han sido también incluídas en la mayoría de las listas europeas de lo mejor del año.
6. Ágora de Alejandro Amenábar
El diccionario de filosofía occidental le dedica apenas un párrafo a Hypatia de Alejandría (principalmente a los gráficos detalles de su muerte). Alejandro Amenábar le dedica en cambio una película completa, para hablar de temas difícilmente más actuales. Ambiciosa, inteligente y provocadora, es la mejor película del director de Abre los ojos y Mar Adentro.
7. Humpday de Lynn Shelton
El cine independiente gringo juega frecuentemente con la premisa de que en el fondo, todo mundo es un poco gay si se da la oportunidad, lo que frecuentemente termina en desenlaces nada realistas que retratan más las fantasías de sus realizadores que historias coherentes. Por ello es tan refrescante ver una película como Humpday, que le da un giro interesante al género. Divertida y notablemente interpretada, nos recuerda de los días en que los términos indie o Sundance significaban algo.
8. Star Trek de J. J. Abrams
Hay algo extraño en haber disfrutado un poco más Star Trek que El listón blanco, Katalyn Varga o Mal día para pescar, pero creo que eso es justamente la magia del cine. Además, después de varios años evitando todo lo relacionado con los trekkies (y siendo poco amistoso hacia ellos). Una agradable sorpresa.
9. Vincere de Marco Bellochio
Benito Mussolini nunca ha parecido más humano o más seductor que en esta lección de historia mezclada con melodrama, filmada con maestría y brío.
10. Up in the air de Jason Reitman
Mucho se va a escribir sobre la nueva película del director de la interesante Thank you for Smoking y de la sobrevalorada Juno. Si comienza a ganar premios, la reacción normal será echarle tierra y subrayar sus fallas o elevarla a categoría de clásico instantáneo. Más allá de las posibles reacciones, Up in the Air es una fotografía perfecta de lo ocurrido en el último par de años y por lo tanto vale la pena. Si resiste o no el paso del tiempo, eso se verá más tarde.
Entre 1986 y 1991, un total de diez mujeres fueron violadas y brutalmente asesinadas en un pequeño pueblo coreano. Los policías locales, habituados a pequeños robos y peleas de borrachos, se encontraron repentinamente con un caso que rebasaba completamente sus habilidades y para el que no estaban preparados en lo absoluto. El caso, bastante sonado en Corea, sirve como base para el segundo largometraje de Bong Joon-Ho (luego de una cinta que desconozco, El Perro de Flandes / Perro que ladra no muerde), titulado Sarineui Chueok (Memorias del Asesinato). Dos policías bastante ineptos comienzan a investigar el asesinato y violación de una joven, cuyo cadáver ha sido encontrado a la orilla de la carretera. Cuando un policía joven y apuesto llega proveniente de Seúl para asistirlos en la investigación, los policías locales comienzan a incomodarse. Dos mujeres más son asesinadas; el nuevo policía descubre que todos los casos han ocurrido durante noches de lluvia, que las mujeres vestían rojo y fueron asesinadas con sus propias prendas. Los policías descubren que están frente a algo que nunca habían visto; un asesino serial.
Llama la atención la complejidad del guión, más interesado en el impacto de los crímenes en la pequeña comunidad que en la mecánica de los mismos, que mezcla además momentos bastante chistosos con otros sumamente macabros, combinación que resultó un éxito en taquilla (más de cinco millones de espectadores asistieron a la cinta en Corea del Sur) y Bong Joon-Ho se encontró en la posición de poder realizar la cinta que quisiera: Bong eligió un viejo proyecto que traía entre manos desde la preparatoria; un monstruo destruyendo la ciudad de Seúl.
Con un presupuesto de diez millones de dólares (enorme para una cinta coreana), Gwoemul (literalmente, Monstruo, aunque estrenada comercialmente como The Host) es una delirante película de desastre, con iguales dosis de comedia, drama familiar y comentario político y es a la fecha la cinta más taquillera en la historia de Corea, con trece millones de espectadores. La superestrella coreana Song Kan-Ho, quien fuera uno de los policías en Memorias del Asesinato (y vampiro mayor en Thirst), es un flojonazo no muy inteligente que atiende el puesto de comida de su papá a orillas del río Han, donde se la pasa dormido, se roba dinero y comida y pasa tiempo con su pequeña hija. Un monstruo, mezcla de renacuajo y genitalia femenina, salta un buen día del río y comienza a atacar y aparentemente comerse a la gente, incluyendo a la hija del protagonista. Durante el funeral de las varias docenas de víctimas, el gobierno decreta que las personas presentes durante el ataque han sido contagiadas con un terrible virus, por lo que tienen que ponerse en cuarentena. Sin embargo, la niña logra hacer una llamada desde su celular, anunciando que se encuentra atrapada en una coladera; la familia completa deberá trabajar unida para escapar de la cuarentena y encontrar a la niña antes de que sea demasiado tarde.
Lo que podría haberse convertido en una rutinaria y predecible cinta sin interés se puede ver como una cinta de entretenimiento clásica o como una interesante sátira social. Ciertamente, Bong Joon-Ho parece tener cierto desprecio hacia el gobierno en general, y la policía en particular. En Madeo (Madre), su más reciente cinta (que representa a Corea en los Óscares), una joven es asesinada en un pequeño pueblo y la policía es tan inepta y perezosa que para callar a la prensa y a la opinión pública decide condenar con mínimas pruebas a un joven retrasado mental. Su viuda madre decide comenzar a investigar por su propia cuenta, dispuesta a demostrar la inocencia de su hijo. Entre el melodrama, thriller policiaco y uno que otro chiste, Madre además consigue ser una emotiva historia de amor.
Justo antes de filmar Madre, Bong Joon-Ho participó en el colectivo Tokyo! , dirigido también por Leos Carax y Michel Gondry.
The Host, Memories of a Murder, The Host y Tokyo! están disponibles en DVD.